Una noche sin plan, un lugar de tantos que tienes apuntado en ese calendario mas basado en deseos que en intenciones. Pero a veces el deseo se impone a la intención.
Camino a un concierto en la sala Siroco me decidí por la hamburguesería... leer más
Una noche sin plan, un lugar de tantos que tienes apuntado en ese calendario mas basado en deseos que en intenciones. Pero a veces el deseo se impone a la intención.
Camino a un concierto en la sala Siroco me decidí por la hamburguesería americana. Quería dejarme evocar por el espíritu infantil americano, y Peggy Sue's te sugestiona a la década adolescente de los 50 y de los restaurantes de comida rápida.
Bien conseguido el ambiente, limpio, cómodo, iluminación y sonido, todo acompaña. La comida es un punto y aparte: no se le puede meter en el saco de los restaurantes de comida rápida, su calidad es superior, es evidente, pero le falta conducencia. Una ensalada cesar muy normalista, unos fingers de cebolla de rebozado infinito, aunque, eso sí, interior tierno y dulce. El sándwich vegetal diferente, pero no recomendable.
Lo mejor, eso sí, al final: una carta de postres donde el local sí merece honor, 8 reseñas a cuales mas sugerentes, y donde los matices y aromas empujan a la pujanza de un resultado saciador sin caer en lo grasiento. Así que si vais reservad sitio para el postre, es lo mejor. (No probé las hamburguesas)