Es uno de mis rincones favoritos de España. He visitado en varias ocasiones la Alhambra y he pasado horas y horas mirando, fotografiando, sintiendo el suave susurro de la brisa que azota con sutileza las hojas de cada uno de los árboles, escuchando... leer más
Es uno de mis rincones favoritos de España. He visitado en varias ocasiones la Alhambra y he pasado horas y horas mirando, fotografiando, sintiendo el suave susurro de la brisa que azota con sutileza las hojas de cada uno de los árboles, escuchando la manera suntuosa con la que cae el agua por cada una de las fuentes; esto último es, sin lugar a dudas, mi cosa favorita...
Sólo la Alhambra tiene el poder de relajarme, de hacerme viajar en el tiempo hasta llevarme a otro mundo, a otra dimensión. Una dimensión en la que mujeres se escondían tras las pequeñas ventanas, en la que fuertes hombres se paseaban disfrutando del paisaje y respiraban aire sintiéndose grandes, muy grandes.
Para todo aquel que piense visitar la Alhambra le recomendaría sentarse junto a alguna de sus numerosas fuentes, cerrar los ojos y simplemente escuchar correr el agua, dejar la mente en blanco y viajar con el agua hasta otra época, escuhar el susurro de los árboles, percibir el olor de las numerosas flores que dan color al paisaje, la historia que cuentan en voz muy bajita cada una de las piedras que fuertemente forman sus muros... Es, sin duda alguna, un verdadero placer.