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Embalse de Maroño
hace 7 días, 3 horasLo considero una de las joyas naturales por excelencia de Álava, y una de las más desconocidas. Todo el Valle de Ayala en general guarda en toda su extensión mil y un rincones por descubrir, pero si algo "oculta" bajo llave secreta, sin duda es... leer más
Lo considero una de las joyas naturales por excelencia de Álava, y una de las más desconocidas. Todo el Valle de Ayala en general guarda en toda su extensión mil y un rincones por descubrir, pero si algo "oculta" bajo llave secreta, sin duda es este embalse artificial.
Enclavado a los pies de la grandiosa Sierra Salvada, bajo la atenta mirada de puntiaguados picos como el Tologorri, este embalse es un remanso de paz entre prados verdes, donde van a parar muchos arroyos que nacen y bajas de las escarpadas paredes de la mencionada sierra. Abastece de agua a los pintorescos municipios de la zona, también como no, al pueblo que da nombre al embalse, el pueblo de Maroño, en lo alto de una colina en una de las orillas.
El acceso más habitual se realiza por la carretera que une Amurrio con Respaldiza y Artziniega, desde un cruce donde marca el desvío a Maroño e Izoria, no habrá más de 3-4 kilómetros a la entrada del embalse, a su pared y compuerta. Justo aquí es posible aparcar el coche en un amplio arcén habilitado a mano derecha. Se cruza la carretera y es posible caminar por el camino asfaltado construído sobre la compuerta principal, no tendrá más de 200 metros. La panorámica desde esta zona, desde la valla de grueso cemento, con el pantano a ras y la Sierra Salvada como telón de fondo, es de postal, podríamos estar perfectamente en Suiza. Es una panorámica que toda la gente quiere captar con su cámara, ya que los días de buen tiempo, cuando no hay viento, captar instantánea de los picos de la Sierra Salvada reflejado sobre las aguas del embalse, es relativamente asequible, y no deja de ser una auténtica fotazo.
Cuando ha llovido mucho y el embalse está desembalsando agua de forma natural, ver caer el agua por la rampa de desembalse es un lujo, miles de litros que van a parar al Río Nervión, Aunque es una pena y no me lo esperaba así, en la otra punta de la compuerta, el camino se termina de golpe, dando paso a un estrecho sendero que entre árboles y mucha vegetación, llega a una zona de prados verdes habilitada como merendero. No creo que el sendero sea apto para cualquiera, de hecho nosotros, que íbamos con la niña en una mochilita, exploramos los primeros metros pero nos dimos la vuelta, no estaba muy practicable, había barrizal. Por tanto, vuelta al coche, y tras bordear durante aproximadamente 2 kilómetros el embalse por su carretera, siempre hacia la izquierda, tras pasar una zona de caseríos, nos metimos por una pista de tierra. Al de poco se pasa delante de un caserío, donde debido al ganado, el suelo está impracticable de sucio; y de aquí en adelante, debido a las recientes lluvias, la pista estaba bastante mal, con unos baches y charcos profundos en los que rozar los bajos del coche es bastante sencillo, de ir en primera y tal. Eso sí, ya que te metes, continúas, y a 1 kilómetro más o menos, se llega a una caseta de madera, donde se puede dejar ya el coche, pero descendiendo un poco hacia el embalse, se llega a un diminuto aparcamiento habilitado para 5-6 coches máximo.
Ésta es la única zona del embalse que está acondicionada, ya que desde el aparcamiento, tras pasar un valla de madera, sale un camino que a modo de vía verde, por la orilla del embalse, nos lleva a una zona de prados verdes con mesas de madera y asadores, un sitio espectacular al que a buen seguro llega también, a través del bosque, el sendero que comentábamos antes.
Eso sí, el camino "muere" en este merendero, que dispone de unas graciosas figuras de madera que ilustran un par de caracoles y una seta :-). Ideal para comer y pasar el día con los amigos o en familia, el entorno natural es difícil de mejorar, por no decir insuperable.
Suele ser común ver en el embalse a pescadores tentando a la suerte en distintos recovecos, de marzo a septiembre, la pesca deportiva está permitida. Las aves migratorias también suelen formar parte del paisaje de Maroño, muchas veces paran aquí antes de sortear la imponente Sierra Salvada y proseguir con su largo proceso migratorio.
Resumiendo, el embalse y su entorno conforman un paisaje natural espectacular, pero aparte del acceso habilitado al merendero, que es muy-muy corto, es una pena que el embalse no ofrezca un recorrido circular en forma de sendero, ganaría muchos enteros y daría la posibilidad de disfrutar de diferentes perspectivas del entorno desde la orilla. Es raro porque muchos embalses suelen tener estos recorridos circulares preparados y adaptados, siempre respetuosos con el medio ambiente por supuesto, pero en este caso, no lo hay, y a mi entender es un fallo, porque tener que alargar el paseo por la carretera del embalse o por la maltrecha pista, no es lo mismo, y en el primer caso, aunque no haya mucho tráfico, no es muy recomendable, y menos con niños. -
Casa Cayetana
hace 15 días, 3 horasEstos apartamentos forman parte de una casa excelentemente situada en pleno casco histórico de Sigüenza, en lo que era el antiguo barrio de la Judería, muy cerca de la Puerta del Sol, al comienzo de la calle Travesaña Baja, una calle histórica... leer más
Estos apartamentos forman parte de una casa excelentemente situada en pleno casco histórico de Sigüenza, en lo que era el antiguo barrio de la Judería, muy cerca de la Puerta del Sol, al comienzo de la calle Travesaña Baja, una calle histórica perpendicular a la imponente y conocida Calle Mayor de la localidad.
Es una casa típicamente seguntina, de piedra, que ha sido remodelada hace muy pocos años, con un gusto y unos detalles que para mí los quisiera. Se nota que se ha puesto mimo en modernizar esta histórica casa, nada más y nada menos que del siglo XVII, y dotarle de las mayores comodidades de la actualidad, sin olvidar su esencia y tradición. Tanto la entrada a la casa, como las escaleras, paredes y entreplantas, están decorados con mil y un detalles y motivos tradicionales de la zona, con un aire rural de los que gusta, se ha invertido tiempo y dinero en remodelar esta casa, os lo aseguro.
La casa dispone de 5 apartamentos turístico-rurales distribuidos en 3 plantas. Nosotros ocupamos el apartamento ‘’Pelayo”, un pequeño dúplex ubicado en la primera planta, para la que hay que subir unas cuantas escaleras bastante empinadas, típicas de las casas de la época.
El apartamento, y por extensión, entiendo que también el resto de apartamentos, están muy-muy bien equipados, la perfecta combinación de tradición y confort. Tienen todo lo que necesitas, incluyendo lavadora, lavavajillas, cocina de inducción, horno, y por supuesto, todos los utensilios necesarios, es difícil encontrar algo que eches en falta. Nuestro apartamento en concreto, ideal para 2 personas, tenía dos plantas: en la primera, sin espacios divididos, la amplia cocina y sus armarios, un sofá con una mesa delante, otro mueble con una TV LCD, y una mesa-comedor plegable con sillas incorporadas. Por pereza y por no andar moviendo todo, si comes en el apartamento, al final acabas optando por comer en la mesa normal situada frente al sofá, ya que el mueble mesa-comedor es muy coqueto pero no muy práctico.
Desde la primera planta, una empinada y estrecha escalera de caracol sube a la segunda planta, donde está la habitación y el baño, que dan hacia un patio interior luminoso. La escalera, otro detalle que le confiere a la casa de un encanto especial, pero que a efectos prácticos, valga la redundancia, no es muy práctico. De hecho, la segunda planta tiene acceso también por el exterior, a través de una puerta normal, un detalle interesante para no andar subiendo justo-justo por la estrecha escalera, este acceso se hace necesario. Lo digo porque a nada que seas un poco “grande”, los coscorrones y el subir/bajar muy apretujado están a la orden del día, sobre todo las primeras veces. La decoración de la habitación está muy cuidada, tiene ese carácter de casa rural que tanto me gusta, cama amplia, cómoda, y baño, con plato de ducha, más que correcto. Por supuesto, con el frío que suele hacer en la zona, la calefacción central viene de serie en toda la casa ;-).
Resumiendo el caso concreto del apartamento “Pelayo”, éste es un apartamento realmente coqueto, ideal para parejas jóvenes, muy adecuado para escapadas románticas. Este apartamento en concreto no es muy práctico si vas con niños y/o bebés, ya que andar subiendo/bajando entre plantas se convierte en deporte nacional, y lógicamente, es obligatorio hacerlo por el exterior, para no pasar apuros en la coqueta escalera. Si bien no los vi, mirando en la web, estoy convencido de que con niños, otros apartamentos de Casa Cayetana son mucho más prácticos y recomendables que éste, y seguro que están igual de bien equipados y decorados. Añadir que al tratarse de apartamentos, normalmente no dan desayunos ni comidas ni cenas, aunque había algún panfleto en la entrada en el que se podía llamar a un servicio particular de comida casera, que te traían la comida al propio apartamento, seguro que está de cine y siempre es un recurso útil.
Respecto a la atención, todo perfecto por parte de Carmen, la propietaria, que el primer día según llegas, te dará unas indicaciones sobre qué ver en la zona y dónde comer que siempre vienen de perlas, y también en la entrada de la casa hay folletos y papeles de propaganda con todo tipo de información. Si tienes cualquier problema o pregunta, siempre es fácil localizarle y está, tanto ella como su familia, dispuesta a que tu estancia sea lo más agradable posible, por lo que chapeau para la atención, muy cercana y humana, muy “de casa rural”.
En cuanto a la logística, decir que el aparcamiento está complicado en la zona, bueno, está complicado en general en todo el casco histórico de Sigüenza, porque sus estrechas y empinadas calles no invitan demasiado o facilitan la labor de andar con el coche por ellas, donde las maniobras comprometidas están a la orden del día. De todos modos, para cargar/descargar las maletas etc., siempre se puede encontrar algún hueco en la Calle Mayor o en alguna callejuela cercana; y a una mala, en la plaza situada frente al Castillo-Parador, o en la zona de la Plaza Mayor y la Catedral. Si no conoces Sigüenza, la casa es algo difícil de encontrar en el entramado del casco histórico, así que lo mejor es preguntar a alguien de la localidad, que en seguida te guiará y te dirá por qué calle te puedes meter con el coche y por cuál no deberías si no quieres ponerte cardiaco pensando que vayas a rayar la carrocería del coche a las primeras de cambio ;-).
Resumiendo, una casa histórica, muy bien situada, que tiene unos apartamentos excelentemente equipados y decorados, ideales para disfrutar de unos días de descanso visitando Sigüenza y alrededores. Como únicos puntos no tan positivos, el complicado aparcamiento en la zona (extensible a cualquier casa del casco histórico) y la no practicidad del apartamento “Pelayo” si vas con niños y/o bebés; por lo demás, encantados de la estancia y del trato, sin duda para repetir si visitamos de nuevo esta preciosa zona de Guadalajara. -
Restaurante Tondeluna
hace 21 días, 3 horasSi estás por Logroño y quieres vivir una gastroexperiencia diferente, sin que te sangren el bolsillo, Tondeluna es una visita obligada para ti. Algunos denominan ya al nuevo proyecto de Francis Paniego (Restaurante Echaurren, Ezcaray) y su mujer... leer más
Si estás por Logroño y quieres vivir una gastroexperiencia diferente, sin que te sangren el bolsillo, Tondeluna es una visita obligada para ti. Algunos denominan ya al nuevo proyecto de Francis Paniego (Restaurante Echaurren, Ezcaray) y su mujer Luisa como "La taberna del Futuro", un nuevo concepto de restaurante donde puedes degustar alta cocina, cocina creativa, a un precio verdaderamente razonable.
El local, excelentemente situado frente a la Plaza del Espolón, es muy nuevo, y rezuma modernidad y ambiente cálido, distendido, por los cuatro costados, se podría decir que es un restaurante "open", como la mente de sus propietarios, y eso se nota. Han querido dotarle de señas de identidad propias, diferenciadoras al local, y ese rasgo y carácter va impreso en cada detalle: maderas sostenibles, colores apropiados, mesas largas donde compartir abiertamente, cocina a la vista...Tondeluna es diferente.
Y lo que han conseguido es verdaderamente mágico, único, han acercado la alta cocina a la gente de a pie, gente que de otra manera nunca podría degustar este tipo de deliciosos platos que se sirven en los restaurante más chic y de moda. ¿Cómo? Con una carta y selección de platos muy cuidada, con unos precios muy contenidos. Y principalmente, con unos menús que no dejan indiferente a nadie, ya que es posible degustar un entrante, un primer plato y un postre, por un precio de alrededor de 20-25 € (Marzo 2012), bebida aparte. Recordemos que estamos en un sitio especial, no busquemos aquí cantidades ingentes de comida, pero sí platos cocinados con un mimo y meticulosidad no vistas en muchos sitios. De todos modos, con un menú como el comentado, no te quedas para nada de hambre, ya que el ritmo de degustación de estos platos va acorde con el tipo de cocina, y esto hace que verdaderamente te concentres en saborear, que no devorar, lo que tienen encima de la mesa.
Nuestro primer entrante fue "Huevo 65 a grados con pimientos del cristal caramelizados y patata de Santo Domingo", servido en una pequeña cazuela, el huevo en ese punto tan especial, junto con pimientos de primera, repito, de primera, nos supo a gloria. El siguiente entrante fue un arroz ligado a modo de rissotto con láminas de sepia, con sabor a boletus, cremoso, delicioso, con enjundia, se come muy a gusto y cuesta retirar la cuchara.
Con excelente sabor de boca, pasamos a los segundos con una no muy habitual Corvina al horno con patatas panadera y un sofrito de guindillitas y ajo, plato relativamente sencillo, pero sencillamente sabroso. Con el segundo plato principal, saltamos a la carne con un Secreto de ibérico a la plancha con pimientos verdes fritos y un sofrito de ajetes tiernos; en este plato hay calidad y cantidad, ya que el sabor de la carne en ese jugo es auténticamente ibérico, y la ración es generosa, con abundantes trozos de carne.
De postre, optamos por Tosta templada con queso, manzana, y helado de miel, todo un descubrimiento esta combinación de sabores, me sorprendió especialmente el helado de miel. Y para terminar, Crema tostada con helado de queso fresco, apariencia y presentación exquisitas, primeras cucharadas muy prometedoras, aunque finalmente la crema me acabó empalagando, quedándome con el helado.
En resumen, nos encantó la gastroexperiencia Tondeluna, la atención fue magnífica, el local es moderno, abierto, muy acogedor, y la comida...exquisita, ideal para quien busca un restaurante diferente, una gastroexperiencia sorprendente, económicamente no excluyente, a la altura del mejor equipo de Francis Paniego, quien ha creado aquí un restaurante que dará mucho que hablar. Chapeau! -
Restaurante Taberna Seguntina
hace 1 mes, 2 díasEs el último restaurante que hay en la Calle Mayor, justo antes de la explanada del castillo/parador de Sigüenza, arriba del todo por tanto. Nos recomendaron ir aquí el primer día que llegamos a esta bella ciudad manchega en Semana Santa del 2012,... leer más
Es el último restaurante que hay en la Calle Mayor, justo antes de la explanada del castillo/parador de Sigüenza, arriba del todo por tanto. Nos recomendaron ir aquí el primer día que llegamos a esta bella ciudad manchega en Semana Santa del 2012, aduciendo que daban comida típica seguntina a un precio y cantidades razonables.
Es un restaurante ubicado en una antigua casona de piedra, con arquitectura muy típica de la zona y en concreto, de la Calle Mayor. Adornos del mundo de la agricultura y lámparas características de este tipo de casas jalonan las gruesas paredes de piedra, dándole un toque rustico que se confirma con los manteles rojos y blancos tan tradicionales en otras épocas.
Con la carta y menús en la calle para interés de los turistas que por allí se acercan a interesarse, según entras, tiene una especie de recibidor donde te reciben, con una barra a mano derecha. Se entra al comedor principal hacia la izquierda, y tras pasar este comedor, se sale, tras bajar un par de escaleritas, a una zona de terraza cubierta, también con mesas, que da hacia la Ronda del Castillo, con bastante árbol enfrente. A mano derecha, de la entrada a la terraza, un pequeño pasillo con otras escaleras nos lleva a otro rincón y comedor de la casa, muy acogedor, más luminoso y con más luz natural que el comedor principal. Eso sí, al cocina está en este zona, con lo que lo que prometía ser un sitio tranquilo, no lo fue tanto con las frenéticas idas y venidas de los camareros.
Con carta normal bastante extensa, hay distintos tipos de menús, todos bastante típicos ofreciendo productos característicos de la región, y donde los asados como el cordero, el cabrito o el cochinillo, se llevan la palma. Hay menús que van desde los veintipoco sin IVA hasta los cuarentaypico o cincuenta euros creo recordar. El de veintipoco permitía elegir un entrante y un segundo, con agua o vino de la casa, del año y muy corriente, sin postre, y no tiene migas entre las elecciones de primeros platos, una pena :(, aunque sí cochinillo :D.
Muy rica la sopa de marisco, sabrosa y con bastante condimento, y muy corriente el revuelto de ajetes y setas, ningún misterio. De segundo, nos aventuramos con un salmón, del que sacan una cantidad exorbitante, muy jugoso, aunque bastante especiado, puede repetir bastante. En mi caso, opté por pedir cochinillo, buena pinta inicial, con la piel bien doradita, pero el trozo que me tocó no tenía demasiada carne, era una zona del cochinillo con mucho huesito pequeño, y por mucho que lo intenté, no le pude sacar demasiado partido, una pena. Tardaron bastante en servir el segundo plato, y también con el postre, una tarta de queso casera y con membrillo por encima que estaba muy rica.
De la comida me esperaba bastante más tras las recomendaciones, pero no me pareció nada del otro mundo, quizás condicionado por el plato de revuelto y cochinillo, con poca carne, que me tocó. Eso sí, hablo en todo momento del menú económico, no puedo juzgar por mi elección otros menús o platos de la carta, que a buen seguro estarán de cine, por ejemplo el cordero. Lo que sí puedo juzgar y causa una impresión muy desagradable es la atención que nos dispensaron, nos atendió un camarero muy acelerado, con aires de "jefecillo", que no paraba de dar órdenes a sus compañeros en público, incluso en tono y con palabras despectivas, muy-muy triste. Intentando ser graciosete con nosotros pero hablando totalmente en serio y consiguiendo el efecto contrario a la gracia, nos decía en la mesa que ese día "estaban dormidos en la cocina" y que por eso tardaban tanto. Completó el nefasto servicio con prisas y continuos sprints algo peligrosos entre mesas de nuestro comedor, y algún que otro portazo a la puerta de la cocina, desde la que cada vez que entraba, no se oían cosas muy bonitas. Como veis, el tipo se lució, e hizo que todavía saliésemos del restaurante con peor sabor de boca de la comida, una pena para un restaurante que prometía bastante y que estoy convencido que con otra atención gana muchísimos enteros, ya que se ve que hay buena cocina con excelente producto de la zona, y un surtido de menús y carta bastante variado. En este restaurante quedó demostrado que un mal servicio arruina por completo una potencial buena comida. -
Paseo costero entre Zarautz y Getaria
hace 1 mes, 7 días¿Te apetece dar un tranquilo y seguro paseo por una de las zonas más accidentadas de la costa guipuzcoana? El nuevo paseo que une Zarautz con Getaria, o viceversa, en menos de 4 kilómetros, te descubre toda la calma o fiereza del Mar Cantábrico de... leer más
¿Te apetece dar un tranquilo y seguro paseo por una de las zonas más accidentadas de la costa guipuzcoana? El nuevo paseo que une Zarautz con Getaria, o viceversa, en menos de 4 kilómetros, te descubre toda la calma o fiereza del Mar Cantábrico de un modo singular, único.
El paseo en sí se construyó de forma 100% paralela a la carretera N-634 que recorre todo el litoral guipuzcoano, de hecho está construido como un saliente o voladizo de la misma. No es un paseo muy ancho porque el entorno no lo permite, pero suficiente como para que ande bastante gente en un sentido y en el otro, principalmente caminando o corriendo, aunque también se suele ver alguna bicicleta, cuyo uso, si no me equivoco, teóricamente no está permitido.
El recorrido comienza al final de la playa y municipio de Zarautz, frente al famoso restaurante Aiten-Etxe y el diminuto “puerto” de la localidad. Desde allí, en seguida se aborda el sinuoso recorrido que a través de un paisaje puramente de Costa Cantábrica, lleno de entradas y salidas a mar, con multitud de pequeñas bahías y zonas de rocas, nos lleva a la coqueta localidad de Getaria.
Cualquier punto del paseo es bueno para detenerse y apoyarse en la barandilla tan singular que adorna todo el paseo, la vista, tanto a izquierda, derecha como al horizonte, siempre merece la pena. Eso sí, hay un punto situado a medio camino, más cerca de Zarautz diría yo, que se ha convertido en una plataforma mirador que se eleva unos metros por encima del paseo, en el que realmente merece la pena detenerse un buen rato. La localidad de Zarautz ya no se ve desde este punto, pero la estampa sobre Getaria y su característico “ratón” no tienen desperdicio.
Es un paseo que se hace muy fácil, completamente llano, que siempre sigue la estela de la carretera, por lo que hay zonas más soleadas, y otras más sombrías. Ideal para caminar y para correr, perfecto para respirar en general la siempre fresca brisa del Mar Cantábrico.
Cuando el mar está muy revuelto en la zona y hay alerta por olas, sobre todo en época de mareas vivas, a veces la carretera, y consiguientemente el paseo, suele llegar a cerrarse, acción de que se suele informar debidamente al inicio de cada extremos del paseo. Ideal para ir con niños, por si acaso siempre con ellos de la mano, porque las barandillas de hierro son muy bonitas y decorativas pero tienen ciertas “aperturas/agujeros”, que aunque no muy grandes, pueden resultar llamativas y peligrosas para los pequeños, por lo que hay que andar con cuidado. -
Bidegorri del Valle del Deba - Tramo entre Soraluze y Mekolalde
hace 1 mes, 10 díasEs uno de los tramos del bidegorri del valle del Deba que primero se acondicionó. Hace ya muchos años, esta antigua y próspera vía de ferrocarril se hizo transitable en forma de pista no asfaltada, y lógicamente, empezó a ser muy utilizada por la... leer más
Es uno de los tramos del bidegorri del valle del Deba que primero se acondicionó. Hace ya muchos años, esta antigua y próspera vía de ferrocarril se hizo transitable en forma de pista no asfaltada, y lógicamente, empezó a ser muy utilizada por la gente del mismo pueblo de Soraluze (también conocido como Plaentxi), pero también por gente que venía de pueblos de alrededor como Elgoibar y Eibar. Y es que, entre estos encajonados y sombríos pero verdes valles de la comarca del Bajo y Alto Deba, ¿a quién le amarga el dulce de tener un sitio prácticamente llano donde poder caminar tranquilamente dando un paseo o pedalear con la mountain-bike al aire libre?
Ése fue el principio, el potencial estaba claro, y a partir de ahí, tomó forma el concepto de "bidegorri" del Deba, la idea de recuperar una vieja vía del tren y transformarla en una larga vía verde que fuera paralela al curso del río Deba, desde su desembocadura hasta cerca de su nacimiento. Es entonces cuando hace unos años, habilitaron con todas las de la ley este tramo de vía verde, asfaltándola, dotándola de vallado de madera, bancos, farolas, etc. Si bien el enlace con el barrio eibarrés de Maltzaga todavía no está listo, se espera que en unos años este tramo se una debidamente con el único tramo del bidegorri acondicionado en el Bajo Deba a día de hoy, el tramo entre Elgoibar y Maltzaga.
Si antes era utilizada, imaginaros la de gente que camina, corre o pedalea a día de hoy por la misma, es una maravilla disponer de un trayecto así de bien habilitado, donde poder desconectar de la rutina y hacer un poco de sano ejercicio.
Este tramo actualmente consta de 4 kilómetros, empieza prácticamente en las afueras de Soraluze sentido Bergara y discurre en falso llano hasta el barrio de Mekolalde, un barrio de Bergara prácticamente recovertido en zona industrial. En todo momento, el bidegorri discurre paralelo al río Deba, y paralelo también a la carretera N-627. Primero el trayecto se adentra en un sombrío valle entre las últimas casas y caseríos de Soraluze, en el que el río Deba ejecuta una serie de meandros importantes a la par de históricaw empresas industriales, mayormente armeras, de la zona. Tras pasar por un puente por debajo de la carretera y encarar el único repecho duro del camino, el bidegorri se adentra por su flanco izquierdo en el barrio de Osintxu, donde destaca su iglesia y su puente de piedra sobre el río Deba. Desde allí, el valle se abre y da comienzo una zona de verdes prados con soleados caseríos a mano izquierda, y con importantes empresas industriales a mano derecha. Tras otra recta importante y tras pasar de nuevo bajo un puente de la carretera, el bidegorri encara ya una larga recta paralela al río, con numerosos bancos donde descansar, para llegar en poco tiempo, a otra zona industrial, ya dentro del barrio de Mekolalde. Desde aquí, es posible enlazar diferentes caminos y pistas entre caseríos y llegar hasta las afueras de Bergara, aunque el bidegorri como tal, perfectamente habilitado, llega de momento hasta Mekolalde.
Son 4 kilómetros de bidegorri muy variados, con una primera zona sombría y fría, con un paso por el bonito barrio de Osintxu, que bien podría ser localidad, y con otra zona más abierta llena de verde hasta Mekolalde, con el rugir del río Deba siempre a la derecha. Ideal para andar en bicicleta, correr o simplemente caminar, y muy adecuado para ir con niños y todo lo que ello conlleva: carrito, silla, tener que darles de comer o merendar en un banco del camino o en algún bar de Osintxu (donde hay bar), etc. En definitiva, un paseo que se puede realizar perfectamente en familia con niños, quienes con un poco de suerte, podrán contemplar ovejas, burros, patos y caballos en distintas zonas del bidegorri, lo que siempre es un aliciente para los más pequeños. -
Monte San Lorenzo
hace 1 mes, 21 díasDominar desde lo alto La Rioja con la vista y todos los sentidos, ésa es la sensación que produce estar en la cima del pico San Lorenzo. Es la cima más alta de la Sierra de la Demanda en la que se ubica, y es además la cima más alta de La Rioja,... leer más
Dominar desde lo alto La Rioja con la vista y todos los sentidos, ésa es la sensación que produce estar en la cima del pico San Lorenzo. Es la cima más alta de la Sierra de la Demanda en la que se ubica, y es además la cima más alta de La Rioja, por ello, es una montaña muy conocida y admirada, tanto por todos los riojanos como por mucha otra gente que se acerca a la zona.
De hecho, su altitud y supremacia sobre el resto de montañas le confiere un apecto diferencial, se puede decir que es una montaña con mucho carisma, con cierta magia, muy apreciada por montañeros y senderistas. Su antigua altura de 2262 metros fue sustituida hace unos años por una medición se supone que más precisa de 2271 metros, por lo que es con diferencia, la montaña más alta, el techo de la provincia.
Hay diferentes puntos de partida para el ascenso al San Lorenzo. Los más verticales, antiguos y duros parten desde Urdanta, una aldea que pertenece a Ezcaray, en la cara norte, o desde el Monasterio de Valvanera, en la cara sur de la montaña. El más típico, y con un esfuerzo comedido de acometer 700 metros de desnivel en menos de 2 horas, parte desde la propia estación de esquí de Valdezcaray, situada en su cara Norte. Entre pistas de esquí en invierno, y entre caminos pedregosos en verano, es una ascensión dura pero bonita. Otra opción de ascenso muy frecuentada hace muchos años es la ruta que parte a la cima desde la explanada conocida como el Collado del Gitano, situada a casi 2000 metros, y a donde llegaba una carretera asfaltada que parte desde la estación de esquí. Hace años que no subo por allí, pero las últimas veces la carretera estaba en un estado lamentable, y para poder subir desde allí, ponías en riesgo la integridad de tu coche, con lo que aunque sea cómodo y la ascensión apenas lleve 45 minutos, no merece la pena.
Y por último, existe la opción comodísima, diferente y puntazo a su vez, de aprovechar en invierno, el acceso al último collado que provee la telesilla más alta de la estación de esquí, aunque claro, para ello habrás tenido que adquirir el forfait. Es una opción interesante si te has aburrido de esquiar y quieres caminar y sudar un rato desde lo alto del telesilla de Campos Blancos (2100 metros de altitud aprox.) hasta la cima de San Lorenzo. Eso es lo que hice recientemente yo, dejé los esquís en la caseta de la telesilla advirtiendo al "pister" que me los vigilara, y emprendí la última pala hasta la cima. En cuestión de 20 minutos, con botas de esquiar, y de forma algo incómoda, estaba arriba, algo acalorado eso sí. No quiero que esta acción parezca una imprudencia, el día estaba despejado, conozco bien la zona, no había mucha nieve en la pala, y la nieve estaba blandita. Eso sí, en días con mal tiempo (nieve, lluvia, niebla...), con calzado inadecuado o cuando las condiciones de la nieve no son buenas, por ejemplo hielo o riesgo de aludes, no es aconsejable realizar esta vía directa a través de la última pala, puede resultar muy peligroso, en serio.
Una vez arriba, el regalo para los ojos y los sentidos es máximo, mires en la dirección que mires. Picos de Urbión y Moncayo al Sur; San Millán y montañas de Burgos al Oeste; Montes Obarenes, Sierra Cantabria e incluso Gorbea y Anboto hacia el Norte; al Este, los montes de Cameros, la Sierra de Cebollera y la llanada de La Rioja Media y Baja. ¿Se puede pedir algo más? Desde la propia cima y mirando hacia abajo, literal, se divisa el parking de la estación de esquí, y el valle donde está encajonado en precioso pueblo de montaña de Ezcaray.
Hay que decir que el día 10 de Agosto, día de San Lorenzo, patrón de Ezcaray y fiesta local, se suele realizar una romería a la cumbre, es un día muy concurrido, en el que se celebran un par de misas en la propia cumbre, antiguamente oficiadas por los abades del Monasterio de Valvanera, es un acto la mar de curioso, una misa en y de altura ;-).
Resumiendo, una cumbre de marcada personalidad, con mucho encanto, y que ofrece diferentes rutas de acceso, de diferente dificultad y duración. En verano no hay ningún problema, hay que caminar entre terreno pedregoso, pero en invierno hay que andar con cuidado, ya que estamos en una montaña alta, bastante expuesta y que suele estar bastante cargada de nieve, por lo que toda precaución es poca. La ruta y forma de ascender 'puntazo' empleada por mí esta vez no es muy recomendable y en invierno sólo está indicada para gente que conozca la zona y vaya bien equipada, no es tontería, en la montaña hay que andar con mucho ojo si se quieren evitar desgracias. -
Vía verde de Arrazola
hace 1 mes, 23 díasSi quieres hacer un poco de sano ejercicio mientras caminas bajo la atenta mirada de las cimas más representativas del cordal del Duranguesado, recorrer la vía verde de Arrazola es una experiencia más que recomendable.
Hace ya muchos años... leer másSi quieres hacer un poco de sano ejercicio mientras caminas bajo la atenta mirada de las cimas más representativas del cordal del Duranguesado, recorrer la vía verde de Arrazola es una experiencia más que recomendable.
Hace ya muchos años que el otrora famoso tren minero del Valle de Atxondo dejó de funcionar, en él se transportaba todo el abundante material que se extraía de las ricas minas del Barrio de Arrazola, situadas al final del valle. Tras el cierre de las minas y del tren, la vía quedó en desuso, pero hace ya unas décadas que se reconvirtió con mucho acierto en lo que podemos ver hoy, una espectacular vía verde que permite al senderista o deportista conocer de pé a pá el frondoso y verde Valle de Atxondo, siempre con el permiso de los montes Anboto y Alluitz.
Una de las entradas o puntos de comienzo más habituales de la vía está en el barrio de Apatamonasterio, es allí donde comienza oficialmente la vía tras cruzar un río con un pequeño salto de agua. Desde allí, se encara ya la primera recta rumbo al barrio de Arrazola, con el Anboto al fondo. En total desde Apatamonasterio hasta el fin de la vía en Arrazola habrá algo menos de 5 kilómetros, todo bastante llano, aunque en algún tramo, el camino pica ligeramente hacia arriba, sobre todo se nota a la vuelta, que se vuelve siempre a paso más ligero.
El camino discurre entre verdes prados salpicados de viejos e históricos caseríos, aunque también se pueden ver casas mucho más modernas que ya nos gustaría tener a más de uno, porque el sitio, con buen tiempo, es idílico.
El camino pasa primero por el Barrio de Martzana, luego se cruza la carretera que va hacia Arrazola, y se encara una zona donde hay columpios para niños y mesas de madera donde comer. Se vuelve a cruzar el impoluto río Arrazola, y ya entre largos prados, el camino sigue su curso hasta llegar a las primeras estribaciones del Barrio de Arrazola, donde se vuelve a cruzar la carretera que viene de Axpe, Desde allí, ya en cuestión de dos largas rectas se llega hasta la zona del Restaurante Makatzeta, desde donde en cuestión de 5 minutos se llega al final de la vía, donde a modo de recordatorio, todavía se conserva un antiguo vagón minero en un corto trozo de vía.
Durante todo el trayecto, las vistas para ambos lados de la vía son chulísimas, pero hacia la derecha, se tiene siempre la visión sobre la imponente cara Norte del monte Anboto, que desde aquí, salva un desnivel de 1000 metros, ahí es nada.
Por lo demás, es una vía verde ideal para ir con niños, muy frecuentada los fines de semana con buen tiempo, sobre todo por gente de la zona, de Durango y Elorrio. Los críos se lo pasan de cine, hay columpios, el camino es amplio, y durante el trayecto se pueden ver muchos tipos de animales, aunque destacan las ovejas, las vacas, los caballos, los cerdos y las gallinas, como supondréis, todo un espectáculo para los más pequeños. El camino no está asfaltado, pero el piso es de tierra firme y compacta, por lo que si no se quiere llevar bota de trekking, con zapatillas deportivas se puede caminar más que de sobra. A pesar de discurrir por todo el valle, el área es bastante abierta, por lo que suele pegar bastante el sol, por lo que la crema de sol nunca está de más. Indicar también que hay dos fuentes en el camino, pero están hacia la parte final.
Mucha gente que recorre el Valle de Atxondo por esta vía verde por primera vez, suele hacer el comentario de que parece como si estuvieras caminando por los Alpes. Sinceramente, me parece un comentario acertadísimo, y es que si no fuera por la altitud, las paredes calizas del Anboto y del Alluitz y el verde y fértil valle que se abre a sus pies, se asemejan muy mucho a los valles alpinos. Si te gusta caminar y quieres conocer esta zona del Duranguesado, esta vía verde es un "must", la gente a la que se la recomiendo suele volver encantada, tanto para ir con niños, en cuadrilla o en pareja. Para mí, este paseo es "mi ojito derecho", es más, a mi parecer, es una de las zonas de interior más bonitas de Bizkaia, y no exagero. -
Bar Restaurante Kulixka
hace 2 meses, 9 días¿Si es posible comer bien, cantidad y calidad, a un precio razonable, mirando al mar en Zarautz? La respuesta que daría mucha gente sería que es imposible, pues bien, tengo que decir lo contrario, quien no se lo crea, que pase, lea y vea... leer más
11 Gastroexperiencias recomendables de Gipuzkoa¿Si es posible comer bien, cantidad y calidad, a un precio razonable, mirando al mar en Zarautz? La respuesta que daría mucha gente sería que es imposible, pues bien, tengo que decir lo contrario, quien no se lo crea, que pase, lea y vea :D.
El Bar Restaurante Kulixka goza de una privilegiada situación, ya que se sitúa sobre la Playa de Zarautz y su paseo o "Malecón". Es un local en forma de 'ele', bastante amplio, con dos zonas claramente diferenciadas; la primera, la más pequeña pero con capacidad para varias mesas, se sitúa enfrente de la barra, quizás es una zona más tranquila; la segunda es la zona principal del comedor del restaurante, más amplio, y con una enorme cristalera que da hacia el mar, con lo que si tienes suerte y comes en una mesa junto a la ventana, la experiencia será el doble de gratificante.
Entre semana tiene un menú del día muy competitivo, y la carta es extensa, con amplia variedad de carnes, pescados frescos, y entrantes muy elaboradas. Eso sí, una de las opciones más demandadas de este restaurante los fines de semana es su "Menú especial" o "Menú fin de semana", que tiene bastante fama, y que tiene la 'culpa' de que muchas veces esté completo y tengas que esperar un buen rato o directamente, te quedes con las ganas. Por un precio muy comedido de 22 euros (Marzo 2012), con este menú se come a las mil maravillas. Ofrece mucha variedad a nivel de entrantes, siempre con platos que tiran mucho de mar, de pescado. De segundo plato, siempre disponen de algún bien cocinado y generoso plato de carne de calidad, pero donde este menú marca la diferencia es en los platos de pescado, con muy buena materia prima. Significar que con un pequeño suplemento que va desde los 3 a los 8 euros, es posible seleccionar otros segundos platos todavía más elaborados, y os juro que alguno de ellos merece mucho la pena. La carta de postres, muy amplia, con postres caseros realizados con mucho cuidado, gusto y esmero. El café también está incluido en el precio, así como vino tinto/rosado/blanco del año, agua o sidra. Por otro pequeño suplemento,p es np posible optar a bebidas algo más elaboradas como algún crianza de Rioja, algún Rueda o txakoli.
En nuestra enésima visita, empezamos con unas alcachofas con espárragos trigueros sobre crema de hongos, y con una ensalada de verduritas fritas con salmón marinado y vinagreta de frutos rojos. Un puntazo las verduritas fritas y el punto de acidez de los frutos rojos; las alcachofas, muy tiernas, más si cabe sobre la deliciosa crema de hongos. En cuanto a segundos, optamos los dos por pescado, rodaballo en un caso y merluza en otro; el rodaballo era de ración, a la plancha, con refrito y patata panadera, tierno y con mucho sabor; la merluza era en realidad un generoso y carnoso tronco de merluza, relleno de setas, suculento manjar acompañado de una torre de patatas y berenjenas. Tenía una especia que quizás sobraba, pero estaba deliciosa. Comentar que alguna otra vez me he decantado por las carnes, en concreto por el rabo de buey, y es que aquí bordan este plato. En cuanto a postres, terminamos con una jugosa tarta de café y una diferente tarta de...¡natillas!, acompañadas las dos generosas raciones de una mousse de chocolate blanco, genial.
Si a esto le añades que el servicio es atento y muy rápido, con mucho 'meneo', no sé si al sitio se le puede pedir algo más. Es por ello que se suele llenar los fines de semana, sobre todo desde primavera hasta otoño, especialmente y como es lógico, los días de buen tiempo, sol y playa. Conviene reservar con antelación, no es un sitio para ir sin haber reservado, puedes llevarte un chasco. Si llamas pronto para reservar, comenta que intenten ponerte en una mesa junto a la ventana que da hacia el mar, vale mucho la pena, y es que poder degustar las mencionadas exquisiteces mirando las olas...no tiene precio.
Resumiendo, un sitio altamente recomendable, con una ubicación perfecta, un buen servicio, buena materia prima cocinada con mimo, y con una relación calidad-precio buenísima, difícil de batir, especialmente con el menú fin de semana, menú que recomiendo degustar encarecidamente. ¿Es posible o no? Acercaros a comer al Kulixka y me contáis a la vuelta, ¡que aproveche! ;-). -
Plaza Julián Mena
hace 2 meses, 17 díasEs la plaza principal de Puente la Reina-Gares, una plaza rectangular que no deja indiferente a nadie, no hay muchas de este estilo, ni en Navarra ni en otra zonas. A esta forma un tanto extraña se le añade los edificios que se alzan sobre ella,... leer más
Noroeste de Navarra ExpressEs la plaza principal de Puente la Reina-Gares, una plaza rectangular que no deja indiferente a nadie, no hay muchas de este estilo, ni en Navarra ni en otra zonas. A esta forma un tanto extraña se le añade los edificios que se alzan sobre ella, todos ellos muy coquetos y con unas fachadas históricas, con escudos, balcones bien decorados, placas y mil y un detalles más.
Tiene un largo de la plaza porticado, con gruesos pórticos en forma de arco, y en la parte interior, techos de madera de calidad, unas farolas de época que cuelgan y un suelo de piedra muy trabajado y artístico que le dan un toque histórico, una chulada.
Una de los edificios más famosos de esta plaza es el del propio ayuntamiento de la localidad, inconfundible con su larga balconada y banderas. Curioso también que es posible entrar a la plaza, a modo de acceso al casco histórico de la localidad, por un pasadizo, y justo en el otro extremo, la plaza se une con la Calle Mayor de la localidad, una calle llena de detalles y viva historia.
Como curiosidad de su nomenclatura, comentar que desde el siglo XVI ya se tiene constancia de que a esta plaza le llamaban la "Plaza del Toro", y a principios del siglo XVII hay testimonios de corridas de toros celebradas en este espacio. En cambio, es en el siglo XVIII cuando la plaza adquiere esta peculiar forma que conserva hoy en día, y con la adición y modificación de diferentes edificios va tomando su configuración actual. Se conoció con el nombre de Plaza Mayor hasta el siglo XIX, cuando cambia su nombre a Plaza Julián de Mena, en honor a este general que al morir donó su dinero a su pueblo natal, todo un detalle. Así todo, mucha gente conoce todavía hoy en día a esta plaza con el nombre de Plaza Mayor, ya que en torno a ella y a su contigua Calle Mayor, se articula gran parte de la vida de esta localidad navarra.
Resumiendo, una plaza rectangular muy peculiar, con una zona porticada muy bonita y bien cuidada, y rodeada de esbeltos edificios, que con sus ventanas y balcones dotan a la plaza de una decoración y belleza todavía más especial.





