El barrio de Jam Al-Jalili es un bullicio incesante de formas, colores, olores y sensaciones vitales que dejan al viajero perplejo y fascinado. En medio del ajetreo, siempre es posible sentarse en alguna terraza para degustar un té con hierbabuena,... leer más
El barrio de Jam Al-Jalili es un bullicio incesante de formas, colores, olores y sensaciones vitales que dejan al viajero perplejo y fascinado. En medio del ajetreo, siempre es posible sentarse en alguna terraza para degustar un té con hierbabuena, mientras el trapicheo de vendedores y viandantes no se detiene. Nadie se siente extranjero en Jam Al-Jalili porque aquella gente habla todo los idiomas del mundo habidos y por haber.
Como nota humorística y pintoresca puedo contar que a nosotros, cuando psábamos de largo sin detenernos para comprar lo que nos ofrecían nos increpaban entre risas y nos decían: ¡Catalanes, tacaños...! Y eso que todos procediamos de Andalucía. En resúmen, que Jam Al-Jalili es un lugar maravilloso para perderse..., o para encontrarse. Como se prefiera.