Empezamos nuestra visita por el centro de la ciudad.
Lugares de mayor interes:
- El ayuntamiento: hay un escudo con una ballena, lo que recuerda que los hendayeses eran balleneros.
- La Iglesia de San Vicente.
El exterior tiene la típica fachada blanca de las iglesias de Lapurdi. No dudeis en adentraros en ella y dejaros admirar por el color rojo de sus paredes que contrastan con la preciosa galería de madera típica de las iglesias vasco-francesas.
Nos dirigimos hacia el Puerto de la Kaneta, para hacer el recorrido que forma parte del Camino de la Bahía.
Es un paseo muy agradable, que va bordeando toda la bahia, con vistas al monte Jaizkibel, a la vecina ciudad medieval de Hondarribia... el camino llega hasta el puerto. Desde aqui, se puede coger un barquito que en pocos minutos te deja en Hondarribia.
Y si no, continuamos nuestro recorrido a lo largo de toda la playa, una de las más extensas del País Vasco y mi predilecta. Arena fina, olas suaves; esta playa queda protegida de la fuerza del mar gracias al puerto de Hondarribia y la punta de Santa Bárbara (St Jean de Luz). Es mucha la gente de Irun y alrededores que vienen en verano a ella, gracias al servicio de autobús que une la Bahía del Txingudy (Irun, Hondarribia y Hendaya).
Al fondo de la playa sorprenden 2 enormes rocas, "Las gemelas", que según cuenta la leyenda fueron lanzadas por Roldán desde Peñas de Aya, con la intención de destruir Bayona, pero con tan mala suerte que resbaló con una moñiga de vaca, y la enorme roca cayó en la playa parténdose en dos. Sólo es una leyenda, pero la historia encanta a los niños.
Para atajar la gran pendiente que hay por la carretera, podemos bajar a la playa más o menos a la altura del puesto de Socorro (un poco antes del Hôpital Marin). Recorremos un tramo de arena, hasta que veamos un txiringuito a mano derecha, junto a él una cuesta nos saca de la playa, y llegamos a un parking. Justo en el parking cogemos el camino de entrada a la reserva natural del Domaine d' Abbadia.
(Para el que no quiere pringarse de arena. ¡Pues ánimo! Y que siga toda la carretera hacia arriba, hasta que vea un cartel a mano izquierda que ponga "Domaine d' Abbadia").
Nosotros desde aquí hicimos un recorrido de 2 horas ida y vuelta, apto para hacer con niños pequeños, incluso hay tramos que se pueden hacer con silla de paseo. Pero el que quiera, puede continuar. Son un total de 25 kilómetros de senderos que van bordeando los acantilados hasta la ciudad de Bidart. Lo he recorrido por tramos y es precioso. Muy a mi pesar, os recomiendo NO ir con perros. En muchos tramos no son bienvenidos, ni siquiera con correa.
Nuestra primera parada, el caserío Larretxea. Hoy en día está acondicionado como Centro de Interpretación, donde os pueden dar mapas y también se pueden alquilar prismáticos.
Pasamos por un enorme huerto lleno de "mil" clases de manzanas. Nuestra siguiente parada es el caserío Nekatoenea, donde hay unos baños públicos (los únicos de todo el recorrido, y si no...tenemos a la madre naturaleza). Nekatoenea acoge anualmente a 2 artistas de artes plásticas seleccionados por un jurado.
Desde aquí ya se divisa el castillo. Imponente, pero lo dejamos para el final del día.
Continuamos todo recto, hasta que veamos un camino a mano izquierda (lo retomaremos más tarde). Por ahora seguimos todo recto. A mano derecha vemos un vallado que conduce al castillo, pero está prohibida la entrada. Continuamos todo recto, dirección la Bahía de Loia, donde con marea baja podemos descubrir una auténtica isla pirata.
Llegamos a un cruce, los acantilados en el frente, a mano derecha saldríamos del domaine, así que continuamos por la izquierda.
Nuestra 3ª parada es un mirador con barrotes de madera, desde donde ya se divisa la isla.
Tenemos suerte, la marea está baja, lo que nos permitirá poder bajar a ella a jugar a los tesoros. Continuamos más adelante, el camino se complica un pelín para los más pequeños (3 años), con unas escaleras de piedra bastante empinadas, otras con troncos de madera.
Por fín llegamos a una especia de tirolina superroñosa.
Las vistas son espectaculares, ¡precioso! Los acantilados, las rocas, la isla, un pequeño barquito navegando al lado de la isla. Hay más gente que se ha animado a ir a la isla andando. Pero hay que estar pendiente de las mareas, ya que cuando sube, todo queda cubierto por el agua.
Retomamos de nuevo el camino de vuelta, hasta llegar al vallado del castillo donde estaba prohibido entrar. Un poco más adelante,a mano derecha, se encuentra el camino que nos conduce hacia la Punta de Santa Ana.
En esta zona, hay unos cuantos bunkers en un lamentable estado, construidos durante la II Guerra Mundial. Si continuamos el camino hacia la torreta descubriremos otros bunkers más. Éste es para mí el tramo más peligroso para ir con niños, hay que andar con mil ojos.
Desde aquí ya se divisan las dos enormes rocas, llamadas "Las Gemelas", cuenta la leyenda que un gigante tiró una enorme roca desde Peñas de Aia con el fin de destruir Baiona, pero resbaló con una moñiga de vaca y la roca cayó al mar partiéndose en dos.
En las gemelas habitan infinidad de aves. Es muy bonito verlas volar, escucharlas, el mar, ¡¡¡este sol y viento sur!!!
Seguimos recto hasta llegar a una enorme campa, cuidado porque hay un enorme socavón junto al camino. Si continuamos todo recto, volveríamos hacia el 2º caserío Nekatoenea, así que cogemos el camino de la derecha. Pasamos por una pequeña pasarela de madera, hasta llegar al enorme prado que vimos casi al principio del recorrido, donde estaban los caballos. Hemos llegado al primer caserío "Larretxea". Cuidado con la valla porque tiene electricidad.
Nuestro siguiente destino: EL CASTILLO
Una vez que estemos de vuelta en el parking, tenemos que subir toda la cuesta hasta arriba del todo. Llegaremos a una rotonda y ya aparece el cartel "Château d' Abbadie", es la salida que está a nuestra izquierda. (no confundirse con el de Urtubie, que también anda por la zona).
El castillo y su entorno son preciosos, tanto por dentro como por fuera. Las iniciales de sus anteriores dueños están por todas partes, lámparas, paredes, en detalles de la entrada... "Antoine y Virginie". El exterior se puede visitar sin pagar.
La entrada principal goza de unas espléndidas vistas, a Larrun/La Rhune.
El interior tiene hasta una capilla donde están enterrados los restos mortales del matrimonio.
Todo esto es lo que yo más destacaría de Hendaya. De aquí, yo cogería la carretera de la Corniche, que está a la salida del castillo y me dirigiría hacia Ciboure/Ziburu.