Si te pierdes por las callejuelas del barrio de la catedral, te encontrarás con este remanso de paz. La puerta no te dirá mucho, porque aquí los hidalgos eran muy celosos de su intimidad y solo dejaban ver las piedras de la fachada y un sobrio... leer más
Si te pierdes por las callejuelas del barrio de la catedral, te encontrarás con este remanso de paz. La puerta no te dirá mucho, porque aquí los hidalgos eran muy celosos de su intimidad y solo dejaban ver las piedras de la fachada y un sobrio zaguán. Pero no dudes en pasar, no te arrepentirás. Si te vas a alojar, enhorabuena. Y si solo vas de paso, no te preocupes, que nos encanta enseñar nuestra casa, pero luego cuéntalo.
Lo primero que vas a ver es un patio con mucho sabor. Parece que el señor de la casa te va hacer una reverencia desde el balcón de madera. A él da el salón de la chimenea, sitio de tertulias con un café, un té, uno copa, o nada, pero siembre con buena compañía.
No te quedes aquí, pregunta en recepción, y si no hay alguien a quién puedas molestar, (recuerda que en un hotel los huéspedes están en su casa y tienen derecho a tener su intimidad), pasa a ver el patio grande, si puedes ven por la noche. La foto que ves no está trucada, es así.
¿Sabes de esos sitios que han estado habitados siglos y siglos y van dejando posos de encanto? Pues este lo tiene. No sé si será que ya los romanos dejaron restos debajo de la casa, que se ha encontrado alguno, y tras ellos todos los que pasaron por Baeza, la cosa es que es un sitio mágico.
Y si te vas a quedar, pues qué decirte, la habitación más fea es bonita, la más pequeña es encantadora. Todas las habitaciones son diferentes, es un edificio que forma parte del casco histórico y hemos tenido que ser muy respetuoso con él, que estamos en una ciudad Patrimonio de la Humanidad. Las habitaciones confort son las más diferentes, a mí me gustan mucho las buhardillas, las más tranquilas entre tanta tranquiliad, pero sobre gustos no hay nada escrito, intentamos contentar a nuestros huéspedes, así que no te cortes en pedir lo que deseas. Si quieres vistas al patio grande o un pequeño patio solo para ti, además de más amplitud en la habitación, tienes que ir a la habitación boutique. Y si tienes algo que celebrar, date el capricho y pasa una noche en una junior suite, si me gustan las buhardillas, ¿qué te voy a decir de esta que además es una suite? Y si lo que vas a celebrar es algo grande, las reinas de nuestras habitaciones son las suites, y no creas que te va a costar tanto. Pregúntanos y te sacaremos de dudas.