Sitúate en la Grand Place, de frente al ayuntamiento. Avanza por la plaza hacia tu izquierda, y abandonala por la última calle que sale a la derecha. En la primera esquina, algo discreta, encontraras un bar normalillo con un cartel azul en a parte... leer más
Sitúate en la Grand Place, de frente al ayuntamiento. Avanza por la plaza hacia tu izquierda, y abandonala por la última calle que sale a la derecha. En la primera esquina, algo discreta, encontraras un bar normalillo con un cartel azul en a parte superior de la puera en el que pone "Delirium Tremens". ENTRA. Por Dios, ENTRA!
En nuestro caso, nada más entrar un amable hombre nos indicó el camino hacia dos asientos libres. La decoración es la típica de bar de cerveceros, la música inmejorable en cuanto a temazos, pero volúmen que deja hablar. Ve a la barra y pide "Delirium Tremens, Blonde" (o lo que te plazca, yo es que las prefiero rubias pero hay unas cuantas derivadas, incluso de Navidad y estas cosas).
Cuesta 3,20 euros el tercio y es...Es...Es...Un orgasmo de sabores en la boca. Está considerada LA MEJOR CERVEZA DEL MUNDO y sin duda, no es para menos.
Además, y esto ya como anécdotas, allí hicimo un amigo calvo que aparentemente vendía rosas. No le íbamos a comprar ninguna y se lo explicamos, pero el tío se enrrolló con nosotros a hablar de tal y de cual (y sobre todo, de la Selección Española de Fútbol, para qué engañarnos), y al final me regaló dos rosas y nos invitó a dos cervezas. Increíble el hombre.
Luego conocimos a unas erasmus sevillanas que estuvieron bailando un rato encima de las sillas y luego nos robaron el tabaco. Y a un grupo de irlandeses de lo más...Peculiares.
Grandísimo, gradíiiiisimo local (no literalmente). Yo no me perdonaría visitar Bruselas y no pasar un par de horas allí. Al final, de hecho, nos atrapó casi toda la noche.