Viajar por el noreste de Benin nos descubrirá uno de los grupos étnicos más peculiares de Benin, “los Somba” o como también se les llama “ Betammaribe” durante siglos han vivido aislados en pequeñas aldeas cercanas a la cadena montañosa de... leer más
Viajar por el noreste de Benin nos descubrirá uno de los grupos étnicos más peculiares de Benin, “los Somba” o como también se les llama “ Betammaribe” durante siglos han vivido aislados en pequeñas aldeas cercanas a la cadena montañosa de Atacora.
Su principal actividad es la agrícola-recolectora y uno de los rasgos más singulares de este grupo es la arquitectura de sus aldeas las “ Tata Somba” u “Otamari Somba”.
Sus aldeas están concebidas como ciudadelas defensivas, formadas por pequeñas casas de adobe fortificadas con forma cilíndrica. Cada vivienda tiene dos plantas, la inferior que se utiliza para guardar el ganado y para cocinar, y la parte superior a la que se accede porr un pequeño agujeto está formada por una terraza que utilizan para secar el grano y en la que también se encuentran las habitaciones de la familia así como del granero, estas están cubiertas por unos tejados de paja, normalmente de tallos de mijo.
Las casas se construyen en la estación seca, renovándose la capa exterior cada año. Para construirlas el jefe del la familia necesitará de la ayuda de todos sus hermanos y de los amigos del clan.
Los somba son animistas, por lo que en las entradas de las casas siempre encontraremos uno o varios altares vudú. La construcción de sus casas están llenas de simbolismo, lo masculino, lo femenino, las zonas de sombra y luz, un ejemplo es que el lado oeste de una casa se considera como la de la dirección de la vida, por lo que todas sus puertas estarán abiertas en esa dirección, cada casa es un símbolo de la fertilidad y fecundidad de la mujer, por lo que las fachadas de las casas están decoradas con surcos geométricos pintados por estas.
Otro de los rasgos identificativos de este grupo étnico son las escarificaciones de sus caras, consisten en pequeñas líneas horizontales que les practican sus madres con pequeñas cuchillas cuando tienen unos dos años.
Para saber más de los sombas, se puede visitar el museo de Natitingou, en el que se relata la historia de este pueblo y hay pequeñas maquetas de adobe de los diferentes tipos de aldeas.
Viajar por el noreste de Benin nos descubrirá uno de los grupos étnicos más peculiares de Benin, “los Somba” o como también se les llama “ Betammaribe” durante siglos han vivido aislados en pequeñas aldeas cercanas a la cadena montañosa de Atacora.
Su principal actividad es la agrícola-recolectora y uno de los rasgos más singulares de este grupo es la arquitectura de sus aldeas las “ Tata Somba” u “Otamari Somba”.
Sus aldeas están concebidas como ciudadelas defensivas, formadas por pequeñas casas de adobe fortificadas con forma cilíndrica. Cada vivienda tiene dos plantas, la inferior que se utiliza para guardar el ganado y para cocinar, y la parte superior a la que se accede porr un pequeño agujeto está formada por una terraza que utilizan para secar el grano y en la que también se encuentran las habitaciones de la familia así como del granero, estas están cubiertas por unos tejados de paja, normalmente de tallos de mijo.
Las casas se construyen en la estación seca, renovándose la capa exterior cada año. Para construirlas el jefe del la familia necesitará de la ayuda de todos sus hermanos y de los amigos del clan.
Los somba son animistas, por lo que en las entradas de las casas siempre encontraremos uno o varios altares vudú. La construcción de sus casas están llenas de simbolismo, lo masculino, lo femenino, las zonas de sombra y luz, un ejemplo es que el lado oeste de una casa se considera como la de la dirección de la vida, por lo que todas sus puertas estarán abiertas en esa dirección, cada casa es un símbolo de la fertilidad y fecundidad de la mujer, por lo que las fachadas de las casas están decoradas con surcos geométricos pintados por estas.
Otro de los rasgos identificativos de este grupo étnico son las escarificaciones de sus caras, consisten en pequeñas líneas horizontales que les practican sus madres con pequeñas cuchillas cuando tienen unos dos años.
Para saber más de los sombas, se puede visitar el museo de Natitingou, en el que se relata la historia de este pueblo y hay pequeñas maquetas de adobe de los diferentes tipos de aldeas.